Modesto Bolaños: el loco de las velocidades


Modesto Bolaños: el loco de las velocidades Esta historia coloca a un crúcense en la cúspide de la leyenda. Se trata de un hombre de cuna humilde que vivió como su nombre lo indica: modestamente. Y en verdad Modesto Bolaños, apodado El loco de las velocidades, entró a la fama en 1955 al ganar el primer clásico de automovilismo Habana- Güines- Cienfuegos. Su triunfo fue la nota más espectacular de aquel evento automovilístico, primero y único de su clase a través del circuito sur entre la Habana y la Perla, acontecido el domingo 20 de marzo de 1955.

El evento que tuvo como antecedente al famoso ralis Sagua La Grande- La Habana por todo el circuito norte que comenzó el 10 de Octubre de 1954 en conmemoración del Grito de Yara. Mucho antes, se dice que Modesto subsistía de lo que daba su taller de mecánica aunque era fanático a la aviación, incluso ni los crucenses se alarmaban con la presencia estrepitosa de su avioneta, pues con ella dejaba caer abonos a los cultivos, hielo seco a las nubes para provocar lluvia, propagandas del café Pilón, montaba pasajeros para recaudar los fondos necesarios para hacerse de una nueva avioneta.

Y cuentan que aún se habla en Cruces del día que montó a un enamorado que pretendía llamar la atención de una linda pueblerina, más con el apuro no compró regalo alguno para dejar caer sobre su casa y cuando estuvo cerca Bolaños lo instó a  que dejara caer sus zapatos de dos tonos que distinguían su bolsillo del de otros jóvenes y cuando sobrevolaba el patio de la joven, y tras la orden de ahora, los zapatos de marras cayeron con toda la fuerza gravitatoria sobre el mejor gallo fino del futuro suegro… y hasta ahí llegó el noviazgo y hasta los vuelos de la población.

Pero claro el Loco no era hombre de miedos, y trasladó sus paseitos hasta fincas campestres cercanas, y por allá tuvo sus historias. Uno solo por lo digno. Resulta que tratando de aterrizar se precipitó sobre unos arbustos y un aspa de la hélice se partió, momento en que pidió un machete y chapeó la otra hasta emparejarla con la rota. Mandó a los jóvenes a que tiraran duro del avión hacia atrás mientras él aceleraba los motores y cuando estuvo a punto salio por los azules y algún forzudo quedó colgado de atrás hasta dejarse caer. Nada que de locos esta lleno el mundo y Bolaños no era la excepción.

Por el Prado paseó rodando su estrepitoso paiper en anuncio de su alcancía para comprarse una avioneta. En esa época costaban mucho menos que un carro. Más, como las necesidades apremiaban, metía la mano y sacaba los donativos y un palo de ron hoy y dos mañana terminaban con el sueño del nuevo avioncito.

Enterado de aquella primera carrera Habana-Güines-Cienfuegos, Bolaños encontró patrocinio  en el agente de la Mercury en la Perla y se entregó por varios días a preparar su auto, recorrer el circuito y hallar un ayudante. Al fin clasificó un tercer hombre, pero emocionado como estaba llegó al sitio de la largada con el mapa señalizando las curvas y las velocidades con las que se debían doblar pero olvidó el casco, fue descalificado, sonó el pistoletazo y Bolaños tuvo que salir solo de la Habana con el carro número 26. Durante su recorrido pasó 18 carros y cerca de Güines vio los 3 accidentes que se sucedieron aquel domingo 22 de marzo de 1955, uno de ellos fatal para la tripulación, en aquel único ralis corrido en Cuba por el circuito sur.

Al llegar a la meta tras derrotar los 308 kilómetros entre la Habana, Güines y Cienfuegos en tan  solo 2 horas, 19 minutos y 15 segundos, el loco de las velocidades confesó que su peor momento fue muy cerca de Rodas cuando doblando, se salió de la carretera y anduvo por la cuneta hasta que logró estabilizar. En verdad el primer carro que arribó fue un Jaguar pilotado por Chaguito González, solo que, faltándole kilómetro y medio  se apagó y sus tripulantes lo empujaron hasta la meta, llevándose el tercer lugar de la categoría sport o carros pequeños.

Modesto Bolaños, debutante en estas lides y ganador absoluto, era reconocido aquí como capitán de cuerpo de bomberos voluntarios, experto mecánico y apasionado a la aviación. Su pésame a los familiares de los fallecidos y su gratitud al agente de la Mercury, despertaron el delirio en el pueblo que paseó en andas a su ídolo.

En la carrera de 1956 Sagua La habana Bolaños se agenció un Jaguar y encontró amparo en agentes de la gasolina Shell que no dudaron en beneficiarse del éxito del loco de las velocidades para sus anuncios, tal fue el caso del Diario de la Marina, edición del 14 de octubre de 1956, pues fue la estrella de esa tercera edición del clásico en la categoría Stock al llegar a la meta con un tiempo de 1 hora, 55 minutos, con 42 segundos. 3 minutos y medio por debajo del viejo record establecido por Chaguito González.

De él lloverán historias, dirán que voló los cielos de Cuba en su paiper bullicioso, que trabajó modestamente su oficio de mecánico y que no solo se convirtió en el ídolo de Cienfuegos y Sagua, más tan solo de mencionar al loco crucense de las velocidades, estaremos al corriente de la existencia de Modesto Bolaños, un modestísimo hombre que dijo adiós a la vida en 1993, pero del que aún se habla.

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